Tu newsletter mensual sobre inquietudes tecnológicas
¿Qué va a pasar con los juniors (y seniors)?
Producto digital, reinvenciones y liderazgo.
Si trabajas (o conoces a alguien que trabaje) en el ámbito del producto y los servicios digitales, sabes que 2026 está siendo un año movidito.
En los últimos meses, los modelos de IA han dado un salto cualitativo enorme. Y esto se ha traducido en que muchas tareas de producción se han automatizado y el rol de quienes trabajan en el sector ha migrado hacia la toma de decisiones estratégicas y la validación.
El caso de los desarrolladores que llevan meses sin escribir código es quizás el más visible, pero esto aplica también a muchos otros perfiles.
Perfiles de diseño, product management, analítica y growth, comunicación, calidad... Todos ellos están teniendo que decirle adiós a su manera de trabajar y reinventarse de manera exprés.
Algo que, por lo general, no resulta nada fácil.
¿Qué va a pasar con los juniors (y seniors)?
Producto digital, reinvenciones y liderazgo.
Si trabajas (o conoces a alguien que trabaje) en el ámbito del producto y los servicios digitales, sabes que 2026 está siendo un año movidito.
En los últimos meses, los modelos de IA han dado un salto cualitativo enorme. Y esto se ha traducido en que muchas tareas de producción se han automatizado y el rol de quienes trabajan en el sector ha migrado hacia la toma de decisiones estratégicas y la validación.
El caso de los desarrolladores que llevan meses sin escribir código es quizás el más visible, pero esto aplica también a muchos otros perfiles.
Perfiles de diseño, product management, analítica y growth, comunicación, calidad... Todos ellos están teniendo que decirle adiós a su manera de trabajar y reinventarse de manera exprés.
Algo que, por lo general, no resulta nada fácil.
Las certezas que existían en el sector se han esfumado, el valor diferencial que cada senior sentía que aportaba es ahora un gran signo de interrogación y los juniors se enfrentan a un mercado laboral lleno de retos considerables (y al que es especialmente difícil acceder).
Por no hablar de los puestos de liderazgo, que no tienen ningún tipo de manual de instrucciones o precedente que les ayude a navegar estos cambios (y a ayudar a sus equipos a hacer lo propio).
Ante este panorama, preguntarnos qué valor aportamos como profesionales en el mundo digital es tan inevitable como necesario.
Veamos primero el caso de los seniors.
Durante años se han enfrentado constantemente a procesos de prueba y error que les han permitido interiorizar aprendizajes de manera profunda y desarrollar criterio profesional.
Ese entendimiento profundo y ese criterio, combinados con la responsabilidad que asumen de cara al resultado de lo que entregan, son lo que los sigue haciendo (muy) valiosos a día de hoy.
El gran reto al que se enfrentan es al de no aferrarse a la era pre-IA. Ser capaces de desvincularse de su idea de “cómo hay que hacer las cosas”, de entender qué partes de su manera de trabajar pueden adaptar a este nuevo mundo y qué partes tienen que dejar ir, de detectar ineficiencias en sus procesos que puedan suplir con IA.
Las certezas que existían en el sector se han esfumado, el valor diferencial que cada senior sentía que aportaba es ahora un gran signo de interrogación y los juniors se enfrentan a un mercado laboral lleno de retos considerables (y al que es especialmente difícil acceder).
Por no hablar de los puestos de liderazgo, que no tienen ningún tipo de manual de instrucciones o precedente que les ayude a navegar estos cambios (y a ayudar a sus equipos a hacer lo propio).
Ante este panorama, preguntarnos qué valor aportamos como profesionales en el mundo digital es tan inevitable como necesario.
Veamos primero el caso de los seniors.
Durante años se han enfrentado constantemente a procesos de prueba y error que les han permitido interiorizar aprendizajes de manera profunda y desarrollar criterio profesional.
Ese entendimiento profundo y ese criterio, combinados con la responsabilidad que asumen de cara al resultado de lo que entregan, son lo que los sigue haciendo (muy) valiosos a día de hoy.
El gran reto al que se enfrentan es al de no aferrarse a la era pre-IA. Ser capaces de desvincularse de su idea de “cómo hay que hacer las cosas”, de entender qué partes de su manera de trabajar pueden adaptar a este nuevo mundo y qué partes tienen que dejar ir, de detectar ineficiencias en sus procesos que puedan suplir con IA.
Las funciones de un perfil de desarrollo de software antes y a partir de 2026.
La situación de los juniors es muy diferente.
Aunque no cuentan con el lastre a nivel adopción que pueden suponer años trabajando de una forma totalmente distinta, es evidente que se enfrentan a un panorama complicado.
Por un lado, la automatización de tareas por parte de las empresas ha dificultado su acceso al mercado laboral (con el consiguiente sentimiento anti-IA en el que esto puede derivar). Por otro, se los está sobrecargando de responsabilidades: “¿Para qué necesito a un senior si esta tarea la puede hacer un junior usando Claude?”.
Y ahí entra en juego un gran riesgo: el de que, a raíz de introducir IA en sus procesos, no lleguen a desarrollar ese criterio y ese conocimiento profundo que definen a un perfil senior.
Encontrar la manera de poder crecer sin caer en el rechazo total o la delegación absoluta es el gran reto que tienen entre manos. Usar IA de manera consciente para automentorizarse e ir rellenando huecos de conocimiento podría ser una clave, al igual que establecer tiempo de aprendizaje sin agentes de por medio. Pero está claro que este es un reto al que no deberían enfrentarse solos.
Y hablando de esto último, ¿qué hay de los perfiles de liderazgo?
En su caso es fundamental que se comprometan con llevar a cabo una transformación profunda de las organizaciones, acompañando al equipo en lugar de abandonarlo a su suerte y siendo conscientes de que será un proceso lento.
Pero también es muy importante que no ignoren el impacto emocional de todo lo que está sucediendo.
Como nos contó Pamela Pavliscak, las personas vivimos el trabajo como una fuente de dignidad, pertenencia y reconocimiento. Y si un buen liderazgo siempre ha pasado por entender que el trabajo es algo emocional, ahora esa visión es más urgente que nunca.
En Cloud District nos encontramos en plena exploración de cómo navegar este nuevo contexto (y sí, está siendo muy intenso).
Estamos trabajando mucho a nivel formación y transformación, pero también hemos creado espacios internos, nuestros Encuentros Inquietos, en los que poder explorar inquietudes relacionadas con la IA y compartir perspectivas, impresiones y experiencias reales. A estos encuentros, además, se sumarán otras organizaciones próximamente.
Y como no nos gusta quedarnos con todo de puertas para adentro, hemos abierto varias líneas de investigación para poder compartirlas con el ecosistema.
Detrás de estas líneas está nuestro equipo de investigación y experimentación, el Lab, y ya les podéis echar un vistazo. Una de ellas, además, aborda justo la crisis de identidad que está viviendo el desarrollo de software.